La presidente Bachelet y su gobierno se muestran orgullosos y realizados por los enormes gastos en armamentos de sus Fuerzas Armadas, mientras la infraestructura de las escuelas públicas se derrumba. Por falta de puentes niños campesinos cruzan colgando de una cuerda sobre las aguas de los ríos, para asistir al colegio. El sistema de salud colapsa permanentemente, ya que no hay presupuesto para sustentarlo. Ahora, no es novedad que el chileno este desempleado, sin embargo, hoy la situación es mas grave cuando éste sufre alguna enfermedad. Los hospitales públicos tienen lista de espera con pacientes que tarda, entre 8 a 14 meses, para que sean examinados por un especialista. Ni hablar de los precios que cobran tanto el oligopolio farmacéutico, como los centros médicos particulares, valores que oscilan entre 300 % y 500 % más caro en los medicamentos y exámenes de imagen, respectivamente, comparados con los mismos servicios que proveen los países vecinos. Por ello, que muchos chilenos de pocos recursos cruzan la frontera para ser atendidos por médicos de países vecinos, a los mismos que se les advierte el poderío armamentista.
Médicos, psiquiatras y pacientes inescrupulosos, sin ética ni moral, aparte de no trabajar su horario completo, se confabulan para estafar al precario y débil sistema de salud, se enriquecen a costa de la gente modesta, entregando licencias médicas fraudulentas, burlando fácilmente un sistema de salud sin supervisión. El estado es tan ineficiente y permisivo para controlar sus recursos, que incluso llegaron estafadores del extranjero a formar parte de la banda. Como se sabe, gran parte de este descalabro se debe a la nula profesionalización en los roles o cargos, los que están distribuido con criterios del clientelismo político. Sintetizando, el gobierno se sostiene en el poder a través del aumento de la protección social, el empleo garantizado para sus seguidores, además nutriendo el orgullo y el chauvinismo del alto mando de las Fuerzas Armadas y grupos nacionalistas, aparte de eso el gobierno gana prestigio internacional gracias a sus comunicadores políticos que cuentan propagandas falsificando la realidad, ya que han persuadido hasta los demócratas Americanos que ahora ven a Chile como modelo de nación, aquellos que también creyeron el cuento de Bush y su entusiasmo por la guerra.
Sin embargo, aquí las estadísticas del propio gobierno dan cifras distintas: con dificultad se reconoce que el desempleo solapado es mayor que el 11%, pero no se dice, que la delincuencia crece en forma exponencial, los precios de los productos son prohibitivos para cualquier persona normal, los ingresos son precarios. Ocultan la realidad, poniendo prioridades equivocadas, aprueban y consienten las estafas y el pillaje, tanto así que estas actividades se han convertido en oficios, lo que es también consecuencia del manejo ineficiente del presupuesto del estado y la falta de oportunidades. Entonces ¿de que modelo ejemplar hablan? Farrearse los ingresos del cobre y los impuestos recaudados, en armamentos, en lugar de mejorar infraestructura. Aumentar la protección social sin crear empleos, son medida típica de gobiernos mediocres, medidas que son pan para hoy y hambre para mañana. Solo el trabajo y la educación mantienen ocupado al individuo, lo dignifica y lo predispone para un futuro mejor. Cada nación debe buscar su camino propio y no hay un modelo que sea la panacea. En otras palabras, cada cultura forma su propio sistema político y económico ¿cuantos años se tratado imponer la cultura norteamericana en Latinoamérica y que logramos? Sociedades fragmentadas, divididas rivalizadas por ideologías.
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