Bajo
ciertas condiciones, como instituciones tecnócratas competentes del estado, una
ciudadanía bien formada y líderes
transformadores, no debiera existir esta dicotomía, dado que se sobreentiende que un estado debe
tener ciudadanos éticamente responsables y transparentes que regulen las
conductas de los agentes ético y anti éticos que actúan en el mercado. La condición
humana hace posible que estos agentes con rasgos diferentes de personalidad, deben
coexistir en el marco del libre mercado. Estos tipos de personalidad deben ser
controladas y canalizadas a objetivos e intereses comunes para el buen desarrollo de
la sociedad. Sin este control los rasgos mas agresivos se van adueñar de los
recursos económicos escasos, mientras la otra parte se quedara con el recurso
que sobra. Por otro lado, no hay ninguna nación, hasta la era de la
información, que haya llegado al desarrollo mediante el mito del mecanismo del
mercado, (la mano invisible que todo lo regula y lo equilibra), sino que en las
naciones mas desarrollada hay una fuerte
intervención del estado, el mismo ejemplo del modelo de los Estados Unidos, que
se endeuda en billones para sostener su poderío militar y el mecanismo del
mercado que propaga por la faz de la tierra. Ya que sin este poder no podría
tener naciones vasallas que imitaran su modelo de capitalismo salvaje que promueve e impulsa los valores de la
libertad de decidir, los derechos humanos (paradójicamente), el consumismo desenfrenado, el endeudamiento
sin limite, y un gran abanico de medidas
de privatizaciones que solo favorecen y enriquecen a algunos mas astutos hábiles,
codiciosos y ambiciosos y empobrecen a
la gran mayoría que no tiene esos rasgos de personalidad.
En
Chile tenemos una sociedad tendenciosa, ambigua y ambivalente con respecto a si deseamos mas estado o mas
libre mercado. Hasta el último mandato de la Concertación; los dos bloques
politicos se repartieron las instituciones que recopilan la riqueza. La
concertación se conformaba con el estado recolecta los pocos impuestos y contribuciones que se
cobra a la clase media, mientras la
derecha se quedaba gestionando la privatizaciones del agua, la educación, los
bancos, los fondos de pensiones y las ISPRES (salud). Ambos bloques hicieron posible
de crear monstruos oligopolios, que no fueron ni son fiscalizados. Estos operan
con toda impunidad fijando precios prohibitivos para las personas comunes y
corrientes. Los burócratas del estado se desentendieron de las
responsabilidades de fiscalizar, ya que ambos bloques estan convencidos del
mito de la mano invisible. De esta manera los precios en Chile alcanza a los
precios que tienen los países desarrollados con gran productividad, mientras
los salarios y servicios son semejantes a los de países africanos; esta situación
tiene a la sociedad chilena polarizada.
En
lo que se ponen de acuerdo los políticos
son, en los valores que son irrenunciable como el nacionalismo varato que desea
tener una fuerzas armadas bien pertrechada, la libertad de expresión, el
consumismo ilimitados y la ganancia de dinero a corto plazo. No existe una
visión a largo plazo como enfrentar los problemas y los desafíos de la
globalización. Una gran masa es prisionera del consumismo y el corto placismo.
Tampoco ha cambiado los paradigmas de la izquierda, que todo los que emprenden
son personas perversas y que todo los empresarios son chupa sangre y por eso, hay que
hacerle huelgas, ojala que los trabajadores pudieran ganarse la vida sin producir,
y se manifiestan contra el sistema apoyando a los encapuchados anarquistas que solo tienen el afan de destruir.
Por otro lado, la derecha acusa de comunistas a la ciudadanía que reclaman una educación
estatal competitiva, una AFP estatal, un servicio de salud mas humano, y en este río revuelto y
sucio cosechan y sacan provecho los actores más astutos de la economía criminal, y aquellos que
no sueltan el pezón, los que siguen mamando hasta saciarse.
Concluyendo,
debo comentar que mientras los políticos y la ciudadanía no se ponen de acuerdo
por una visión de desarrollo, ajenas a los prejuicios, y se vuelva a asumir
compromiso de un estado con objetivos estratégicos en el plano de la corrección del sistema del
capitalismo salvaje, por ejemplo una mejor inversión de los recursos como los
ingreso del cobre, crear empresas de riesgos compartido (estatal y privados),
un sistema de impuesto, tipo europeo, que
grava hasta el 50% de los ingresos mas altos, para que así se haga posible una
educación gratuita para todos.
Se tiene que terminar con la farsa estadísticas,
que los chilenos tenemos un ingreso per cápita de 20.000 dolares: Ningún
economista serio haría tal aseveración, ya que, como es bien sabido, la
igualdad se miden mediante el coeficiente
Gini. Según la OECDE Chile
es el que tiene este coeficiente mas alto 0,53, siendo la cifra 1 la desigualdad absoluta.
El
otro mito que crea la derecha chilena es “la libertad de elegir”; solo los
adinerados pueden elegir con libertad, ya que ellos tienen los recursos, no
obstante la gran mayoría de los chilenos pueden elegir solo lo que está a su
alcance; una madre soltera con 5 niños y sin recursos ¿que puede elegir para
sus hijos? ¿Que puedan delinquir vendiendo drogas o se prostituyan?
Tercer
mito, incluido gente de la concertación, la educación no debe ser pública ni debe ser
fomentada, controlada y supervisada por entes del estado; como entonces quieren
hacer frente a los embates del paradigma de la globalización donde prolifera el
conocimiento? Una vez derribando estos y otros mitos tendremos gobernantes serios y ojala algún día, lideres transformadores y así lograr el desarrollo.
Cuarto
mito, "solo el crecimiento económico puede mejorar el estándar
de vida de los chilenos", otra falacia,
el crecimiento siempre va en desmedro de la sobre explotación de los recursos
naturales que se agotan, sin la redistribución de los ingresos solo los
poderosos se hacen mas ricos y los demás pueden mejorar tal vez en forma muy
marginal, y otros siguen a la deriva.
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